viernes 20 de julio de 2007

Feliz dia del amigoouuu

Pensándolo bien, hay pocos días menos amistosos que el 20 de Julio. Hoy cuando la supuesta llegada a la luna tiene la edad de una mujer madura, muchos olvidan que fue en el contexto de la guerra fría que en las pantallas en blanco y negro de todo el mundo apareció un hombre envuelto en un pesado traje espacial sobre la superficie lunar o sobre el desierto de California con una bandera norteamericana detrás.

El objetivo de la carrera hacia la luna era llegar antes que los soviéticos y no para hacer amigos, sino más bien para dominar el mundo desde el espacio. No me preguntaré por qué 40 años después ningún otro hombre alunizó. Mas bien me quiero imaginar qué le diría hoy un astronauta norteamericano si al llegar a la superficie desierta de la luna se encontrara con una decena de hombrecitos habitantes del vecino satélite.

Seguramente, después de revolear su melena rubia diría: “Señores vengo de la Gran Nación Norteamericana. Los saludo en nombre de la democracia y de la sonrisa de Paris Hilton. En nuestras próximas misiones llegarán los médicos de la Cruz Roja Internacional, por si alguno de los vuestros resulta herido o lastimado en nuestros procedimientos de rutina, que tienen que ver con el conocimiento de estos parajes lejanos. También llegarán nuestros soldados a librarlos de sus tiranos. Y después nuestros empresarios en busca de petróleo, que les pagaremos al precio que indica la la libertad de mercado. Más adelante llegarán los ingenieros de Monsanto, que les garantizarán la producción de grandes cantidades de alimentos para todos, aunque no descartamos que se produzcan algunos daños colaterales como la contaminación de sus aguas y sus suelos. Y hasta seguramente llegará emblemática Mc Donalds, donde los miles de pobres que generaremos harán colas para comer gustosamente de limpísimas bolsas de plástico los restos de una hamburguesa”.

El señor George W. Bush invirtió 500 mil millones de dólares en el último año en armas para su guerra de las Galaxias. Allá van. Agarrénse fuerte lunáticos y alunados.

Cuando era muy chico leí un cuento en la colección de los Chiribitil que me dejó pensando por años. Una nena se guardaba la luna en una caja. Entonces los ríos comenzaban a salirse de cauce, el viento no sabía para donde soplar. Los árboles no sabían cuando era invierno y cuando verano. Tras ese desastre, los animales le pidieron a la nena que devolviera la luna y todo volvió a funcionar con natural naturaleza.

Me pregunto ahora si es que alguien se guardó la luna en la caja o es que mucho que tiene ver la mentira de la llegada del hombre a la luna y la esencia del dominio consumista de la sociedad norteamericana que todos compramos de a poquito, con este cambio climático que amenaza a dejarnos sin una mañana de sol.

Pero como la estupidez no tiene límites muchos rezarán para que esta noche no se corte la luz a la hora de los festejos auspiciados por Visa, en donde consumirán hasta no poder decir basta. Y los comerciantes venderán regalos que quedarán arrumbados rápidamente. Y harán un gran negocio justo en un mes en donde no hay grandes festividades para salir corriendo a comprar eso que nunca tendremos y que creemos encontrar en cada objeto nuevo.

En esa cajita vacía del cuento guardo innumerables recuerdos de amigos, por siempre. Un verano y Egidio cortando alfalfa. Y las noches de la Cañada. Y la protección, el amor y el cariño que me dieron tantos a cambio de nada.

Sigo pensando que juntarse, charlar, quererse sigue siendo tan maravilloso como cuando leía los Chiribitil. Pero no quiero una luna de pocos. Quiero seguir pensando en la luna como esa bella señora patrona de mis sueños. Esos mismos sueños que comparto con muchos. Pero no me pidan que diga Feliz día del amigouu hoy, porque detrás de ese hombrecito de traje pesado en blanco y negro no había ansias de amistad, sino de dominio, de muerte, de destrucción, de guerra.